Grooming: qué es, cómo detectar un caso de acoso y cómo prevenirlo

15 de febrero 2018

La excarcelación del acosador de una nena de 11 años que fue descubierto por el papá de la víctima puso en alerta sobre el vacío legal a una problemática a la que están expuestos los más chicos.

Muchos saben que el Grooming está relacionado a un delito contra menores pero no todos saben específicamente qué es.

Se trata de un acoso cibernético por parte de un adulto hacia un menor con el propósito de cometer un delito contra la integridad sexual.

Se trata de una figura que fue incorporada con el artículo 131 al Código Penal con la sanción de la Ley N° 26.904 en el 2013 en donde explicita que “Será penado con prisión de 6 meses a 4 años el que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma”.

El abogado especialista en ciberdelitos y director de Informática Legal, Miguel Sumer Elias, explicó que “si bien es una figura polémica porque sólo habla de contactar a los menores a través de las comunicaciones cibernéticas y, si por ejemplo un adulto lo quiere hacer con un menor en la calle no está contemplado, es una respuesta a una laguna legal que había con respecto al hecho de penalizar las intenciones de un adulto con un menor de edad”.

“Antes sólo se estaba penalizado cuando un adulto ya había abusado sexualmente o cuando el menor había sido corrompido psicológicamente por el adulto, lo cual son dos delitos extremadamente gravísimos y no son excarcelables”, explicó el letrado.

Es decir, que antes de esta figura de grooming, sólo se podía detener a un pedófilo si se podía comprobar el abuso y si el menor había sido corrompido psicológicamente.

Ahora, aunque la pena mínima es baja se penaliza esa intención de contacto. Que un acusado de grooming este en libertad depende de varias cosas: si tiene antecedentes y cómo se desarrolle la instrucción para recolectar las pruebas.

El abogado especialista en ciberdelitos y director de Informática Legal, Miguel Sumer Elias, explicó que “si bien es una figura polémica porque sólo habla de contactar a los menores a través de las comunicaciones cibernéticas y, si por ejemplo un adulto lo quiere hacer con un menor en la calle no está contemplado, es una respuesta a una laguna legal que había con respecto al hecho de penalizar las intenciones de un adulto con un menor de edad”.

“Antes sólo se estaba penalizado cuando un adulto ya había abusado sexualmente o cuando el menor había sido corrompido psicológicamente por el adulto, lo cual son dos delitos extremadamente gravísimos y no son excarcelables”, explicó el letrado.

Es decir, que antes de esta figura de grooming, sólo se podía detener a un pedófilo si se podía comprobar el abuso y si el menor había sido corrompido psicológicamente.

Ahora, aunque la pena mínima es baja se penaliza esa intención de contacto. Que un acusado de grooming este en libertad depende de varias cosas: si tiene antecedentes y cómo se desarrolle la instrucción para recolectar las pruebas.

 

(Fuente: Minuto Uno)

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