De estar al lado de Marcelo Tinelli a vivir en Rodeo por salud y amor

26 de mayo 2017

El amigo y compadre del conductor de Canal 13 (que hoy entrena un nuevo ciclo) cambió la Ciudad de la Furia por un espacio en territorio sanjuanino por el amor de una jachallera que conoció en Facebook. Conoce la historia del neurocirujano cardiovascular Roberto Magliano.

El amor parece ser el motor gigante que le tocó el alma al neurocirujano cardiovascular Roberto Magliano, pues una sanjuanina se quedó con su corazón y por estos días, y según su propio relato quisiera cerrar sus ojos por estos lugares.

Roberto MaglianoUna profesión rica en experiencias salvando vidas en la Fundación Favoloro, pero además de ello socio, amigo confidencial y parte fundamental del éxito de la televisión de Marcelo Tinelli, es Roberto quien lo acompañó desde sus inicios en Badia & Cía.; allí comenzaron juntos a caminar con el éxito. Comentó que hubo muchos cambios cuando llegó a Canal 13 y desde ahí fue muy cercano a conductor estrella.

Roberto, aparte de ser un tipo sencillísimo, nos concedió una entrevista, tarde de almuerzo y dialogo distendido. Su personalidad lo hace tremendamente dinámico en los diálogos y así te lleva a su historia contada en breves líneas, su experiencia como asesor de Imagen en la productora Ideas del Sur y que sabe de tantos éxitos a través de la tv.

Magliano hoy está dedicado a brindarle tiempo a su salud, a su vida y a su amor cosechado por eso que solo intentamos explicar como destino. Conoció a Estela una maestra de Jáchal radicada en Rodeo, y quien hoy es con quien disfruta de la pasible vida de esta comunidad. A ella la conoció por un comentario que realizó en Facebook y desde ahí se fue dando la historia pero aclaró que actualmente no usa internet.

Este estilista llego además con su otra profesión que ama que es lo que le llevara a conocer al grande de la televisión y compartieran más de 20 años de trabajo juntos. Este hombre quien tocó el techo de la fama, decidió tocar las estrellas del cielo cordillerano, entre la mansedumbre, las caricias, y el amor de una sanjuanina para caminar sin contar el tiempo.

Fuente: diarioelbioceanico.net

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