Puta y profesora: se recibió pero elige seguir ejerciendo el trabajo sexual

12 de mayo 2017

Con 24 años se recibió de profesora en Ciencias de la Educación, lo que la habilita para ser formadora de docentes. Toda la carrera la hizo ejerciendo el trabajo sexual y asegura que no piensa en dejarlo. Ahora enfrenta el dilema de una sociedad conservadora que la empuja a tener que elegir entre su profesión docente o el trabajo sexual.

Por Agostina Montaño

 

“Pichon” Reyna, acaba de recibirse de profesora en Ciencias de la Educación. Tiene 24 años y durante su tradicional caravana para celebrar el título, el grito generalizado era “las putas también se reciben”. Es que comenzó a ejercer el trabajo sexual a los 17 años y ahora, que es profesora, dice que no piensa dejarlo.

“Cuando a mí me dicen que soy bocho yo les respondo que no, que en realidad, sí, pude estudiar mucho porque el trabajo sexual me dio tiempo para la carrera, asegura a Diario las Comunas.

Lejos del estigma social que significa el trabajo sexual, Pichón está convencida de que “el riesgo es como en cualquier otro trabajo, el problema es que está precarizado”, explicó.

Lo asume como algo natural y milita desde hace años para que se reglamente y se legalice, por eso ocupa un lugar en AMMAR, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina, donde se desempeña en el servicio técnico. “Yo organizo movilizaciones, charlas, etc”, detalla.

Hoy, Pichón se encuentra en un dilema y es que se enfrenta a una sociedad conservadora que podría expulsarla de la comunidad educativa por su trabajo sexual.

“Si Xuxa hace videos porno y trabaja con niños está todo bien porque es Xuxa, pero para una persona común y corriente como yo es más difícil”, aseveró. Sin embargo, sabe que el panorama podría ser complicado en el futuro y dice que es una batalla que piensa “pelear hasta el final”.

Como profesora en Ciencias de la Educación Pichón puede ejercer como docente para nivel superior, y también ser profesora de pedagogía, sociología y casi todas las ramas de las Humanidades y Ciencias Sociales.

“Cuando empecé con el trabajo sexual estaba en primer año de la carrera y mi familia es muy humilde, no teníamos la oportunidad de ascender socialmente. Además mis hermanos son policías y fueron los que me bancaban al principio pero igual no me alcanzaba y había como una obediencia implícita que no quería cumplir”, asegura.

Fue entonces cuando se le presentó la oportunidad de empezar en el trabajo sexual. “Tenía 17 años y con mi familia no hablamos del tema porque no están de acuerdo con mi elección, pero nos queremos igual”, cuenta Pichón entre risas. Así las cosas está segura de que no va a dejar de ejercer el trabajo sexual, ni la militancia por los derechos de las trabajadoras. “A mí hubo dos oportunidades en que me replanteé dejarlo porque tuve episodios violentos, en uno hasta me sacaron un arma, pero en general nunca me ha pasado nada. A mis compañeras sí se las ha llevado la policía”, explicó.

Es que al ser una de las caras visibles de AMMAR, Pichón ha tenido beneficios porque “como saben que estoy ahí no me llevan, ya que en un segundo estamos con abogados en la comisaría para sacarme, pero a mis compas sí les ha pasado y ahí actuamos con la organización”.

“La Policía te levanta y te inventa causas, entonces tenemos que ir nosotras a sacarlas y militamos para que cada vez le pase menos a las compañeras”, relata.

Ya con el título de profesora en la mano, Pichón planea hacer su tesis y para fin de año recibirse de licenciada. “Mi tesis es sobre el dispositivo sexo-genérico en las trayectorias socio-educativas de la UNSJ. ES género y educación superior, cómo tu corporalidad se implica o no en tu trayectoria educativa”, sotiene. Sin embargo, piensa seguir formándose y dice que antes de constituirse como docente de nivel superior quiere pasar por un secundario.

profesor

“Si no pasás por una escuela no te curtís como docente. Además las secundarias son un termómetro de la sociedad, tenés pibas y pibes de todos los estratos y escuchás lo que piensan, tengo que hacerlo y quiero hacerlo” asegura y, a pesar del desacuerdo de su familia, seguir ejerciendo el trabajo sexual ya es una decisión tomada.

pichon recibido

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