Paso a Chile: se multiplicó por 8 el tránsito, pero no hubo mejoras

1 de agosto 2016

En 2004, por el complejo fronterizo trasandino Los Libertadores pasaron algo más de 200 mil personas y una década después, 1,8 millones. Este año ya hay un 30% más, pero los sistemas son iguales y la infraestructura también. La opinión de los expertos.

La reunión «cumbre» que se realizará mañana en el complejo fronterizo trasandino Los Libertadores entre numerosas autoridades argentinas y chilenas genera mucha expectativa en torno al abordaje bilateral que podría darse hacia el Corredor Bioceánico, una de las principales rutas terrestres de América del Sur y eje comercial de ambos países. Sin dudas se tratará de un encuentro que podría convertirse en el punto de partida de una nueva etapa en la integración entre Argentina y Chile o, caso contrario, ser una simple charla entre políticos de la cual lo único que quede sea una foto y otro documento declaratorio más.

Según datos oficiales de la Dirección Nacional de Migraciones, en 2014 el «Sistema Cristo Redentor» registró una movilidad de 1.878.534 personas, lo que representó un crecimiento arrollador de más del 700% frente al 2004, cuando transitaron 242.101 personas. Es decir, en una década la cantidad de gente que atraviesa el paso se multiplicó por 8, pero la infraestructura es la misma. Para ese mismo año (2014), se calcula que se transportaron entre ambos lados de la frontera más de 1 millón de toneladas de mercadería, por alrededor de 1.500 millones de dólares solo en comercio bilateral.

Evidentemente estos números, que son los últimos disponibles, quedaron chicos. Alejandro Diumejo, delegado local de Migreaciones, adelantó que «en los primeros seis meses de este año viajaron por el Corredor Bioceánico un 30% más de personas que en el primer semestre del año pasado. La tendencia creciente sigue debido al aumento de los viajes de compras.

En ese marco, las urgencias en el Corredor Bioceánico son enormes, y quedaron en evidencia durante las últimas semanas y que llegaron a momentos de mucha tensión con las protestas de los camioneros varados en Alta Montaña. Así quedó demostrado el injustificado atraso que posee el paso internacional, tanto a nivel de infraestructura como logístico y de coordinación.

Carlos Abihaggle, presidente del Foro Diplomático en Mendoza y exembajador de Argentina en Chile, aseguró a MDZ que el Corredor Bioceánico requiere de «cambios físicos e intelectuales» respecto a los puntos mencionados anteriormente. Sobre la infraestructura, el exfuncionario dejó en claro que «se debe ensanchar el camino, al menos del lado argentino, para volverlo más amigable para el transporte de cargas y de pasajeros». A ello sumó las obras de ampliación y remodelación en Los Libertadores,  por parte de Chile. De todos maderas, indicó que «lo ideal sería hacer el famoso Ferrocarril Trasandino, pero en el largo plazo».

Respecto a lo demás, Abihaggle ratificó que «tienen que aplicarse criterios logísticos modernos», al considerar que «tenemos un paso internacional con la misma infraestructura del siglo XX pero que atiende demandas del siglo XXI».

En ese sentido detalló: «Hay que trabajar para lograr una unificación en el mando  coordinado, porque tenemos muchos organismos (cinco chilenos y cinco argentinos) que intervienen, sumado a una debilidad en la autoridad». Puso como ejemplo que «en Chile, el coordinador del paso es un funcionario de la Gobernación de Los Andes, que carece de autonomía, y en Argentina suele ser el encargado de Gendarmería en Punta de Vacas, que si bien tiene con un poco más de poder, no puede ejercer una autoridad sobre los demás entes».

Para subsanar estos inconvenientes, el diplomático sugirió «crear un comité binacional en donde participen las instituciones oficiales junto con el sector privado y gremial, como APROCAM, las empresas de transporte y los entes de turismo, y que se designe a un coordinador pro tempore por un año (alternándose entre argentinos y chilenos), que tenga autoridad pero con consenso, y que el coordinador nacional sea mendocino, sugerido por la Provincia». También pregonó por una «organización abierta y transparente» que permita a los usuarios expresar sus quejas y sugerencias.

En la misma sintonía se ubicó el delegado de Migraciones, Alejandro Diumenjo, al indicar que «debe existir una rápida coordinación entre los diversos organismos, sobre todo en cuestiones que requieren decisiones urgentes», como la apertura y cierre del túnel Cristo Redentor, las alertas climáticas y los incrementos circunstanciales del tránsito, sin perder la mirada al futuro.

A ello sumó, como el exembajador mendocino, las mejoras en la infraestructura y la puesta de voluntad política por parte de ambos países, que incluya, entre otras cosas, mayor designación de personal a los complejos fronterizos.

No todo es obras

Respecto a los trámites migratorios, Diumenjo explicó que «desde lo que se firmó el acuerdo para la circulación de personas entre ambos países en marzo pasado, en lo que concierne a Los Libertadores, se está aplicando el sistema de control simplificado migratorio», que consiste en eliminar los procesos de doble control y acotar los controles a uno solo y requiere adecuación de los sistemas informáticos. Así recordó que «ya empezó a aplicarse en el paso Integración Austral desde abril, pero surgieron bastantes problemas para adecuar los sistemas informáticos», lo que retrasaría la implementación por estos lares.

De todos modos, aseguró que, en cuestión de coordinación, «el aspecto migratorio es el que está más avanzado».

Abihaggle indicó que «hace rato está la decisión política en avanzar, desde 2004, en la coordinación fronteriza, con acuerdos entre los países, pero que no se ha cumplido». Por lo tanto, reiteró que «tienen que adecuarse los mecanismos en el Corredor Bioceánico porque los funcionarios argentinos y chilenos están acostumbrados a actuar de determinadas manera, por lo cual hay que cambiar las reglas de juego».

Hace diez días, el actual embajador argentino en Chile, José Octavio Bordón, reconoció que una de las mayores falencias en el paso Cristo Redentor es la «falta de coordinación» entre ambos países, sumada a la infraestructura «atrasada» y las condiciones climáticas adversas. Por ello, añadió, se realizará esta reunión en Los Libertadores, que se complementará con los comités nacionales formados recientemente en cada país. «Creemos que puede haber una persona que tenga la coordinación total del sistema Cristo Redentor», reveló entonces.

Una voz sobre el Ferrocarril Trasandino

El senador nacional y exgobernador Julio Cobos fue consultado en el programa Tormenta de Ideas, de MDZ Radio, su análisis respecto lo que pasa con el tan proyectado y demorado Ferrocarril Trasandino: «Se trata de una obra por iniciativa privada, por lo tanto necesita ser rentable. Lo que hace falta es que llegue el ferrocarril a Mendoza desde todo el país, para que se amortizen los costos con las cargas y, verdaderamente, esa obra no será posible de concretar si previamente no se modernizan todas las obras ferroviarias en la Argentina».

«El propio embajador de Chile (José Antonio Viera Gallo)  me dijo que cuando se vea que esto funciona, seguramente el gobierno chileno dará el aval, pero tiene que cerrar la ecuación económica», sinceró.

Por ello, el exvicepresidente reiteró que «el ferrocarril San Martín requiere una inversión de 2.000 millones de dólares en reponer las vías nuevas y en material rodante» y si bien reconoció que «(el empresario Eduardo) Eurnekian no está interesado en el ferrocarril», sí lo está «en que funcione el proyecto». Aparentemente, según Cobos, «sería uno de los anuncios que se vendrían en los días siguientes».

Conclusiones

Las reuniones entre altos funcionarios jerárquicos de ambos países no alcanzan por sí solas a generar políticas de coordinación, ni mucho menos de integración, si se pretende en un futuro. Para ello es necesario que se concreten medidas acordes a las necesidades de los usuarios y los estándares internacionales en materia comercial, migratoria y de infraestructura.

También es cierto que no es fácil dejar atrás tantos años de rispideces y desconfianzas entre Argentina y Chile, quizás más palpables entre los funcionarios de «terreno» que optan por seguir a rajatabla sus normativas o desoyen a sus colegas. Las quejas por estos «desencuentros» son frecuentes y se escuchan a ambos lados de la frontera.

Abihaggle colocó a Mendoza como el «centro logístico del Oeste Argentino» y advirtió que «mientras no mejoremos nuestro paso, otros se irán construyendo y mejorando», es decir, que si bien más conexiones entre Argentina y Chile significa mayor integración bilateral, Cristo Redentor perderá competitividad si no se adapta a la realidad. «El comercio y las negociaciones entre los países avanzan a pasos agigantados».

Teniendo en cuenta las ilusiones del Gobierno nacional de Mauricio Macri de mayor nivel de complementación con los países del Pacífico y las perspectivas a del comercio de América Latina, y recordando las palabras del exembajador de Chile en Argentina, Adolfo Zaldívar, Abihaggle predicó: «Mendoza debería ser la capital del Mercosur, y ahora habría que agregarle la capital de la Alianza del Pacífico».

 

Mdz

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