La morocha que es glamorosa a toda hora y derrocha humildad

21 de abril 2016

Marita Morales (33) es angaquera y ama a su departamento. Desde hace casi una década hace periodismo televisivo y este año se consagró en la TV Pública conduciendo en vivo el Carrusel del Sol. Dice que andar “producida” siempre es parte de su personalidad y que la clave es no creérselas.

Estela Mary Morales, se llama la periodista conocida por todos como Marita Morales. Es la morocha que conduce el programa Factor San Juan que se emite los sábados por Canal 8 y la misma que salió por la pantalla de la TV Pública para todo el país, mientras conducía la transmisión del Carrusel del Sol.

Marita vive en Angaco desde que nació y se siente cómoda en ese departamento y en la casa donde reside con sus padres y su hermano, pese a que todos los días tiene un largo viaje hasta la ciudad donde trabaja en la conducción y  producción televisiva del programa.

Los tacos, el maquillaje y la ropa delatan su personalidad, pero a medias. Es que, en el fondo de tanto glamour incluso de entrecasa, está la humildad intacta de Marita. Es la misma que empezó a estudiar Periodismo porque fue la carrera que la convenció en la Feria Educativa, aunque no del todo. Prueba de ello fue que un día antes de que cerraran las inscripciones para ingresar en la Universidad Nacional de San Juan, le dijo a su papá que la inscribiera en cualquiera de las tres carreras de Comunicación.

Y es la misma que en algunos inviernos usaba el brasero para no sentir frío e hizo pan, semitas y empanadas para vender cuando su papá se quedó sin trabajo. “Recuerdo que en el 2001 llevábamos rosquitos al trueque y de allí me traía ropa que modificaba para usarla. Todos se quedaban sorprendidos cuando me la veían puesta porque quedaba mucho mejor”, comenta.

Mientras transcurría el cursado, empezó a sentirle el gusto a la carrera. Pensaba dedicarse a la gráfica porque creía que su imagen y su voz le iban a jugar en contra. Años después comprobó lo contrario. “Quiero recibirme, por una satisfacción personal y familiar. Para completar el esfuerzo que hice, levantarme tan temprano, y hacer empanadas para comprar fotocopias”, señala Marita, la única hija mujer del matrimonio angaquero que no hizo el secundario y con esfuerzo quisieron darle una profesión.

De niña fue habladora y expresiva y a los 4 años ya se subía a los escenarios. Eso le valió el título de “estrella” en el pueblo. Hasta los quince años estudió declamación y en la secundaria hizo teatro. Cursando el 3° año de la carrera universitaria, decidió que debía trabajar y le comentó su propósito a una profesora que le dijo que en un programa radial necesitaban a una persona. “Estuve un mes a prueba y después trabajé en Factor Minero y no sabía nada de minería. Tuve que pasar de hacer entrevistas, a redactar el guión. Me gustó el mundo minero y fue un desafío, había mucha controversia y me gustaba estar en el ojo de la tormenta”, indica Marita.

La angaquera dice que nadie creía que le gustaban los borcegos para ir a la montaña “porque ando en la vida producida. Pero la gente no sabe que me han criado así. Mi abuelo siempre anduvo con los zapatos lustrados y combinaba su cinto con lo que se ponía. Mi mamá, hasta para ir a comprar se pone tacos. Me muestro como soy, sucede que no se dan la oportunidad de conocerme”, sostiene.

Todos las mañanas, antes de irse a trabajar, va a la casa de su abuela a tomar mate. Luego, se sube al colectivo que la lleva a la ciudad y la trae de regreso recién a la tarde. Es por eso que, casi todos los fines de semana, se queda en su casa. Cocina, limpia y en el tiempo libre le gusta bailar. Algo que también atribuye como “herencia” de su mamá. “Mi mamá venía de bailar el 1 de enero cuando yo nací y fue a las 6 de la mañana cuando rompió bolsa”, relata.

Amante de Angaco, de su tranquilidad y quietud, Marita es feliz estando rodeada de sus afectos y asegura que la idea de formar una familia la entusiasma. “No pienso que se me va el tren. No le temo a los fracasos, soy muy positiva. En una pareja no soy invasiva, sino de mentalidad abierta. Si bien soy extrovertida, en el tema hombres soy más tradicional”.

Marita segura que aparecer en una pantalla local con tanta audiencia y hace poco en la TV Pública, no la cambió en nada y sigue estando con la gente de siempre y si quiere comerse un chori en la plaza de su pueblo, lo hace.

“Hace cuatro años que hago Factor San Juan y lo vivo más como lo que provoca este trabajo en la gente. En la TV Pública me dijeron que me tendrían en cuenta para otras cosas y solo con que me lo dijeran toco el cielo con las manos. No tengo una aspiración, sino que si me puede sumar y no lo hice antes, y es un desafío, lo agarro. En este medio hay guerra de egos, pero no me prendo porque no compito con nadie, yo creo que toda la gente es buena y eso me ha perjudicado, en general, en la vida”, comenta Marita Morales.

 

 

 

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