Viaje a Malvinas: una decisión de Salud Pública molestó a una psicóloga

21 de marzo 2016

Estaba todo listo para que la psicóloga Maria Cristante acompañara a los 25 veteranos de Malvinas que viajarán mañana hacia las Islas. Cuatro días antes, se enteró de que fue reemplazada por un psiquiatra que tuvo poco contacto con el grupo que ya venía trabajando con ella. El posible desborde, unas vacaciones y el hecho de ser mujer, entre los motivos de su apartamiento.

Por primera vez, mañana partirá rumbo a las Islas Malvinas un contingente de veteranos locales. Veinticinco ex combatientes regresarán al lugar donde se desarrolló el conflicto bélico de 1982, de la mano del Gobierno de la Provincia que organizó el viaje.

La psicóloga María Marta Cristante había comenzado a trabajar con el grupo de veteranos y se tomó vacaciones porque con anterioridad había programado un viaje al exterior que no podía postergar. Su acompañamiento psicológico incluía “intervenciones durante el trayecto, preparando un terreno emocional para que el grupo pueda contener cualquier desborde que pueda resultar negativo. Pensé en estrategias puntuales y dispositivos grupales. Les di pautas para que escriban cosas que íbamos a ir trabajando durante el viaje. La idea es que cuando lleguen a San Juan puedan reincorporarse a su vida normal, por eso contábamos con horas para prepararse y para desprepararse”, menciona Cristante.

La profesional reconoce que tiene nula experiencia con ex combatientes “pero mi especialidad es el trauma, tengo formación y he participado de muchas situaciones de acompañamiento de sobrevivientes. Me resulta conocido, pero cada experiencia es única. La recuperación nunca es siempre para adelante, sino que fluctúa para adelante y para atrás. No se entiende en el trauma que para atrás sea algo negativo. Llevo veinte años en hospital público, en áreas críticas, y acostumbrada a trabajar en desesperación y desgracia. Tengo el entrenamiento, sé lo que va a pasar, puede que dure un poco más o un poco menos. Apunto a mecanismos psíquicos que me dicen cómo está ese grupo, yo apuntaría a lo grupal más allá de que sea necesaria la intervención individual. Hay que desarrollar dispositivos que vayan haciendo que lo que surja se apoye en el mismo grupo, porque el grupo sostiene el mismo grupo”, detalla la psicóloga.

De esta manera, Cristante resumía el trabajo que tenía pensado aplicar con el grupo de veteranos. Sin embargo, un día antes de su regreso a la provincia y faltando 96 horas para viajar a las Islas Malvinas, se enteró de que fue reemplazada por otro profesional.

“Envíe un mail al secretario de (Elena) Peletier y a uno de los presidentes de las Agrupaciones de ex combatientes diciendo que estaba de vuelta. Nadie respondió. Una colega me avisó que, en mi lugar, llevarían al psiquiatra Sebastián Varea y que le habían pedido que no me dijera nada porque todavía no era oficial. Luego, me llega un mail de una persona que no dice qué cargo tiene diciéndome que el viaje conmigo estaba suspendido”, explica Cristante.

El argumento que le dieron es que era mejor un médico psiquiatra por las características del contingente. Es que los ex combatientes fueron evaluados psiquiátricamente durante los días que la psicóloga estuvo de vacaciones. Este examen fue clave para determinar qué veterano estaba en condiciones de viajar y cuál no.

“La locura da miedo y es un miedo racional. Pero un desastre es un riesgo mal gestionado. De última, podría haber sido un psiquiatra con conocimiento de esto, él (Sebastián Varea) nunca se asomó por la Comisión de Salud Mental en Emergencias y Desastres”, comenta Cristante, ante la sorpresa y molestia que le generó la decisión de apartarla del viaje.

LA DECISIÓN OFICIAL

La secretaria de Relaciones Institucionales, Elena Peletier, dijo a Diario Las Comunas que “la evaluación psicológica y psiquiátrica no la hice yo, sino el Ministerio de Salud Pública. Por escrito hizo la recomendación que, después de haber evaluado a los ex combatientes, fuera un psiquiatra y no un psicólogo”.

La explicación de la funcionaria es que “se evaluaron varias cosas. Son todos hombres y si se desborda algún varón, de contextura robusta, con solo la palabra no podemos contenerlo. La psicóloga me pareció extraordinaria e íbamos a ser dos mujeres las del contingente. Cuando se conoce la noticia que se concretaba el viaje, ella (María Cristante) estuvo con ellos, pero al pasar los días se desató una serie de situaciones emocionales y ella se tomó licencia. Iba a tener un grupo que no la iban a conocer. Si hay episodios violentos, difícilmente lo pudiéramos contener con la palabra”.

Consultado al veterano Victor Sierra, al frente del Centro de Ex Combatientes del Atlántico Sur (CEAS) y uno de los 25 que viajarán a Malvinas, comentó que un solo día han tenido contacto con el psiquiatra Varea “y fue en una reunión. Yo no le hablé, ni lo conozco. En principio, estuvo bien apuntado el tema, el Centro se puso a disposición de Cristante y ella comenzó un trabajo con entrevista grupal. Lo vi acertado que fuera a acompañarnos, por las emociones y el regreso; de los 25 que viajamos son veinte los que están en tratamiento psicológico. Ella tenía un plan de trabajo y es psicóloga especializada en trauma”, comenta Sierra.

 

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