Desentrañando el sorprendente litoral de Atacama

23 de diciembre 2015

Subiendo dos cuadras hacia el oriente, en la plaza de Caldera, nos maravilla la Iglesia San Vicente de Paul, una preciosa construcción de madera pintada de ocre del siglo XIX, diseñada por la maestranza Eiffel y que sería una candidata idónea para Monumento Nacional.

Instalados a menos de una hora de Copiapó, la Región de Atacama en Chile nos muestra su lado más paradisíaco, con la sagrada combinación del desierto y sus geositios, más un conjunto de asentamientos a orillas del Océano Pacífico de alto interés paisajístico, donde podrás disfrutar de hermosas playas de aguas tranquilas y cristalinas con la mejor conectividad de la Región.

Nos encontramos en el balneario de Bahía Inglesa, una localidad turística ubicada a tan sólo 6 kilómetros de la ciudad puerto de  Caldera. Nos llama de inmediato la atención su bien implementada  costanera, en la que se encuentra una gran variedad de oferta gastronómica y hotelera de excelente calidad. Todos estos recintos con una vista privilegiada hacia la playa y la bahía, que en lo personal, prometen un entretenido panorama nocturno.

Mientras disfrutamos de un helado, miramos las artesanías que habitantes del sector exhiben para la venta. La playa es un imán que invita a darnos un chapuzón con su fina arena blanca y aguas mansas de bellos azules y turquesa, donde se puede practicar kayak, kitesurf y buceo. Ahí conocimos a  Pietro  y  Marcela dueños de la escuela de Buceo Bahía Inglesa. Nos entusiasmaron con la idea de hacer un “bautizo submarino. Se trata de una iniciación que incluye clase teórica, equipamiento y sumergirse hasta unos 10 metros por ser la primera vez. Fue una experiencia inolvidable y ellos, fueron unos excelentes anfitriones.

Bahía Inglesa es ese lugar perfecto que a todos agrada, con una transversalidad que aguanta desde el paseo diario hasta unas merecidas vacaciones en familia. Nos gustaría quedarnos, pero debemos seguir.

Volvemos a la ruta en dirección norte, ahora con destino a Caldera, puerto histórico de la Región que guarda un legado patrimonial importantísimo. Sí, porque fue aquí donde se construyó la primera Estación de Ferrocarril de Chile, la que conectaba con Copiapó para embarcar el mineral del yacimiento Chañarcillo. La obra destaca por sus amplias dimensiones, las que albergaban un tren completo con su carga. Hoy en la Estación Caldera funciona la muestra del Museo Paleontológico de la ciudad, creado el año 2006, y donde Annie Olivares, la Administradora, nos comenta que el turista aquí se encuentra con vestigios de aproximadamente 16 millones de años que fueron encontrados en los alrededores de Caldera y Bahía Inglesa. Aquí se encontró la primera ave dentada a nivel mundial que es el pelagornis, junto a la mandíbula de un megalodón. La principal atracción del museo es “Josefina”, la cabeza de ballena fosilizada más grande de Sudamérica, encontrada en Bahía Salada.

Annie nos muestra una réplica de “La Copiapó”, primera locomotora de Chile, que se usa todos los meses de julio en la tradicional Fiesta de la Usanza de Caldera, donde la ciudad celebra la primera salida del ferrocarril hacia Copiapó vistiendo ropajes del siglo XIX.

Subiendo dos cuadras hacia el oriente, en la plaza de Caldera, nos maravilla la Iglesia San Vicente de Paul, una preciosa construcción de madera pintada de ocre del siglo XIX, diseñada por la maestranza  Eiffel y que sería una candidata idónea para Monumento Nacional. Antes de abandonar Caldera, te recomendamos pasar al muelle pesquero, donde podrás deleitarte con los productos frescos del mar. Ahí rey y reina son ostiones y el congrio.

Dejamos atrás la ciudad-puerto para tomar rumbo 11 kilómetros hacia el norte por una muy bien mantenida y señalizada Ruta 5, que nos regala la aparición del desierto de Atacama junto al mar y aprovecha de señalarnos que estamos llegando a nuestra próxima parada, el Santuario de la Naturaleza Granito Orbicular. Su nombre se debe a la especial morfología de las rocas, que tienen incrustaciones minerales de forma circular.

Nos impresiona esta rareza geológica, ya que dentro de una misma roca, la mitad es granito común y el otro orbicular. Tiene que ser una parada obligatoria, pues es el único lugar en Sudamérica en que lo podrán hallar y dos en el mundo. El otro, en Francia.

La siguiente parada la hacemos a 4 kilómetros, donde al costado derecho de la carretera Panamericana se impone ante nosotros el llamado Zoológico de Piedra. Se trata de formaciones rocosas de enormes dimensiones, las que han sido diseñadas por el viento, la arena y la brisa del mar, convirtiéndolas en un espectáculo para los visitantes, quienes les atribuyeron distintas formas de animales. Sólo es cosa de echar a andar la imaginación cómo cuando éramos niños y veíamos  ovejas o árboles en las nubes.

En el lugar conocemos a Luigi Pastori y Analisa Punagalli, pareja de turistas italianos que están de paso por Chile en la búsqueda de las maravillas del Desierto de Atacama, uno de los últimos desiertos con el que les faltaba codearse. En un perfecto castellano, nos cuenta que han recorrido la mayoría de los desiertos del mundo, y su experiencia en Chile está siendo inolvidable. Ellos, tal como nosotros, también se dirigen hacia el norte.

Ya veremos si el camino nos vuelve a juntar.

Siempre por la Ruta 5, hacemos una parada que nos recomendaron el día de ayer: la Bahía de Flamenco. Este es un balneario situado a 35 kilómetros de la ciudad de Chañaral y que sorprende por su fantástica playa, ideal para una jornada de descanso, hacer natación o buceo recreativo. Sus aguas tienen un sereno oleaje, el que sumado a sus suaves y blancas arenas nos confirman por qué es uno de los balnearios populares favoritos de la Región. Unos 8 kilómetros al norte de Flamenco, tomamos el camino C-248 que conduce a la Playa Portofino, la capital del surf en Atacama. De arenas grises, aguas cristalinas y fondo rocoso, tiene una calle principal con pintorescas casas y un club de surf, lugar del que vienen Alejandro Badilla y Marcela Cataldo, una pareja de jóvenes profesionales y amantes del surf provenientes de La Serena. Al consultarles cuál es la razón por la que eligen Portofino, Alejandro responde inspirado que la playa tiene una ola constante que no registra peligro. Luego mira hacia las montañas del desierto y agrega que la mística del lugar, la tranquilidad y la paz que aquí imperan, logran en el surfista una conexión única con el mar. Sonriente, se despide amigablemente adentrándose en las aguas. Marcela en cambio, prepara su tabla de bodyboard mientras comenta que ha probado las olas de casi todo Chile, sin embargo, Portofino le sienta bien, pues la calma que se respira aun por estas costas es un obsequio impagable del que espera mantenga por mucho tiempo esta espiritualidad.

Comienza a caer la tarde y con la puesta de sol en nuestros rostros nos comenzamos a despedir de este deambular por la Ruta Costera de la Región de Atacama, en el norte de Chile, la que sin duda seguirá conmoviéndonos al peregrinar por nuevos destinos.

Algunos tips para que vivas esta aventura sin ningún contratiempo

La ruta que une Bahía Inglesa con el puerto de Caldera consta de una magnífica ciclovía, donde el turista puede realizar una entretenida jornada de deporte mientras disfruta de los atributos del desierto costero. Las playas más fascinantes de Bahía Inglesa son Las Piscinas, El chuncho y Playa Blanca.

En Caldera, no olvides visitar el faro más antiguo de Chile, en funcionamiento desde el año 1868, distante a 2 kilómetros del centro. Además, la Casa Museo Tornini es otro imperdible con patrimonio histórico de la ciudad, a sólo una cuadra de la plaza.

Recuerda que para realizar la Ruta Costera es imprescindible usar bloqueador solar, lentes para el sol e hidratarte constantemente. Alrededor del mediodía la camanchaca (niebla) desaparece y el sol se intensifica.

El Museo Paleontológico abre de martes a domingo de 10:00 a 14:00 horas y desde las 15:00 a las 17:30 horas. El costo de las entradas es de $1.000 chilenos la General y de $500 chilenos para niños y adulto mayor. El Museo Casa Tornini ofrece visitas guiadas todos los días a las 10:00, 11:00 y 12:00 horas; posteriormente a las 16:30, 17:30 y 18:30 en horario vespertino.

Si te encontró la tarde en Caldera te recomendamos un paseo por el centro, y un rico sándwich en el Gran Pecado. A solo unas cuatro cuadras hacia el sur desde la Catedral encontrarás esta fascinante confitería.

 

 

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