El siervo de los ulluneros amante del automovilismo

11 de diciembre 2015

El intendente de Ullúm, Leopoldo Soler (48), es abogado y vivió más de veinte años de su profesión. Ayer asumió la intendencia un fierrero y apasionado de la pesca. Está dispuesto a resignar sus pasiones para entregarle todo su tiempo a la gestión.

El cartel de madera dice “El Ciervo” y está colgado en la entrada de la casa del intendente de Ullúm, Leopoldo Soler. Él mismo aclara que es ciervo con “s”, aludiendo a servidor porque así fue bautizado en Córdoba en una confitería. Ese momento se convirtió en una anécdota y en el nombre de su propiedad. En esa provincia, Soler estudió abogacía y es la profesión que viene ejerciendo desde hace 25 años. Recién en el 2011 tuvo otra ocupación y fue la de diputado provincial por su departamento.

Día caluroso y unos grados menos de temperatura en Ullúm, envidiable clima. Llama poderosamente la atención una cabeza de jabalí gigante, porque es lo primero que uno se topa al entrar a la casa. Una decoración más bien campestre con detalles que ponen al descubierto quién es Leopoldo Soler.

“En el departamento, un vecino tenía un criadero de jabalí al que yo estaba asociado. Yo siempre le dije que a ese animal no lo íbamos a castrar ni matar y que quería su cabeza. Tenía siete años cuando lo carneamos y comimos en mi casa. Después, vino un amigo con un taxidermista y me la trajo cuando estaba lista”, explica Soler.

En el living hay una moto y es la que el funcionario usa para trasladarse a la ciudad cuando los días “están lindos. Desde que me recibí, siempre tuve moto porque me apasiona. Estoy conectado con grupos motoqueros de San Juan y de otras provincias y países. Hice varias travesías en moto”, relata.

Su primera incursión en militancia fue tenue, siendo estudiante de Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba. Lo hizo en el Centro de Estudiantes, simpatizando con la Juventud Peronista de entonces. Cuando comenzó a trabajar en su Estudio Jurídico, donde la gente le comentaba su problemática, el interés por solucionar realidades lo fue acercando más a la política.

Aliado al Justicialismo, por el Partido País que fundó José Octavio Bordón, fue candidato a diputado nacional. Luego, con la Ley de Lemas y con Jorge Escobar como candidato a la gobernación de San Juan, su trabajo político fue creciendo hasta que años después se alineó con Roberto Basualdo. En el 2011, de la mano del basualdismo (Producción y Trabajo) ocupó una banca legislativa.

“Decidí ser intendente como fruto de una decepción porque mi candidato, Daniel Albarracín, no cumplió las expectativas. Como diputado pude manejar mi Estudio, la intendencia me alejará  definitivamente y es una desventaja. Pero tomé la determinación de ser el candidato  y jugarme a hacer las cosas que vengo planteando hace 20 años”, detalla Soler, el hombre con descendencia europea. Su mamá, de sangre española, nació en Ullúm y en Valencia, España, conoció al amor de su vida oriundo de Alicante y de origen humilde. La pareja se instaló en Ullúm.

 

 

“De chico, yo venía a la finca pero me crié en la ciudad porque mis padres se habían mudado por razones de trabajo de mi madre –era maestra de Contabilidad- y salud de mi abuelo”, indica el jefe comunal que estudió en el Colegio Santo Domingo y en la Escuela Don Bosco. Soler volvió a instalarse en Ullúm una vez que se recibió y pudo tener su propio Estudio Jurídico en la casa que luego ocupaba únicamente los fines de semana y ahora volvió a habitar. Su papá quedó viudo y vive en Zonda, pero sigue trabajando en la finca con el único hermano que tiene el intendente.

Leopoldo Soler tiene tres hijos que están viviendo en la ciudad y él vive solo. “Mi familia es muy crítica con la política porque, de alguna manera, les ha quitado mucho. Haciendo política se deja de lado desde momentos hasta recursos, con el fin de trabajar por la gente. Tengo el apoyo de mis hijos, pero no participan activamente en esto”, señala el intendente.

Soler tiene dos amores: el automovilismo y la pesca, en ese orden. Y en su casa hay exhibidas varias copas que ganó participando en carreras de autos, siempre en la provincia. “Soy un amante de las carreras de autos y un enamorado de la pesca, de las salidas al campo.  He corrido en jeep, pero sobre todo en arenero y después rally. Y he corrido en Torino los últimos quince años. En el ambiente me relacionan con los seis cilindros y con la escudería Torino”, comenta el funcionario que comparte los domingos con sus hijos y disfruta de la música folclórica como también de otros géneros musicales dependiendo la ocasión.

Cuando Soler enciente el televisor es para mirar noticieros y alguna película. Prefiere el cable antes que ir al cine porque fuma y en una sala no puede hacerlo. Uno de los libros que leyó y más le gustó es “El alma de la Toga” de Ángel Ossorio y tiene que ver con el ejercicio del Derecho. El jefe comunal no le teme a nada, sólo a Dios “por los cascotes que he recibido en la vida. Al resto, hay que ponerle el pecho a las balas”.

EL DESAFÍO

Leopoldo Soler está convencido de que deberá demostrarle a los ulluneros que la confianza que le depositaron con el voto valió la pena. “Fue la peor elección de mi vida. Había un objetivo en la comunidad y no era que ganara fulano o mengano, sino que perdiera el que estaba. No gané la elección, sino que la perdió el anterior intendente. Yo estaba en el momento y lugar justo, pero quiero que los ulluneros no la vean pasar. Mi anhelo es tratar de que la gente del departamento viva mejor”, concluye.

 

 

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