Con la militancia corriendo por las venas

24 de noviembre 2015

El intendente electo de Valle Fértil, Omar Ortiz (53), comenzó a militar en el Justicialismo desde 1982, tenía 20 años de edad y ya trabajaba en el municipio. Siempre ligado a la vida política, será el primer concejal vallisto en llegar a la intendencia.

“La República de Valle Fértil”, así se refiere el intendente electo para mencionar su departamento, ubicado a más de 250 Km de la capital sanjuanina. La distancia no es larga, pero es la comuna más distante del interior. En esa frase, alejada del egocentrismo, Omar Ortiz resume el sentimiento vallisto.

Pasado el medio día de un viernes, el presidente del Concejo Deliberante sigue trabajando y detiene su rutina para conceder la entrevista en su casa, ubicada detrás de la terminal y delante de un paisaje envidiable. Su patio está en medio de una sierra, algo muy común para los vallistos que conviven a diario con la naturaleza casi en estado puro.

Allí vive junto a su pareja, Adriana Jaime, con quien ha viajado por el mundo trayendo particulares souvenirs: cucharas decorativas que se lucen colgadas en una pared y son la debilidad de Adriana; y lápices que colecciona el futuro jefe comunal.

“Siempre viví en el Valle, nací y me crié en el departamento. Somos nueve hermanos, entre mujeres y varones. Mi mamá murió joven, cuando yo tenía 19 años. Mi padre era changarín, trabajaba en las fincas y entre todos nos ayudábamos. De alguna manera, fuimos saliendo. Tres son docentes y yo también; otro es juez, Benito Ortiz, otros trabajan en Buenos Aires. Todos fuimos formando familia y los hijos se fueron dispersando de acuerdo a donde conseguían su trabajo”, precisa Ortiz.

A los 18 años, hizo el Servicio Militar. Cuando murió su mamá se fue a Buenos Aires y allá trabajó en una fábrica metalúrgica. Reconoce que extrañaba, pero su regreso se debió a una tradición familiar. “Nosotros respetamos mucho cuando alguien muy querido de la familia fallece y al año hacemos la misa. Fue por eso que viene y me quedé, pasé por el municipio buscando trabajo y conseguí”, comenta el vallisto.

La resulta muy difícil a Ortiz enumerar qué le gusta más de Valle Fértil porque “no puedo elegir, me gusta todo. Tenemos una casa en el departamento Rivadavia y cuando vamos a los dos o tres días ya me quiero venir. Nos gusta lo que tenemos acá, siempre salimos a pasear por el campo y damos una vuelta por La Majadita”, detalla.

Con su actual pareja no tiene hijos, sí del primer matrimonio. Tiene dos hijos varones y dos mujeres. Algo que no dejará de hacer al asumir la intendencia es jugar al fútbol con sus amigos los martes y jueves. “También hay que dedicarle tiempo a la familia. Siendo secretario de Gobierno es como ser intendente, porque me ha demandado estar en el municipio en la mañana, en la tarde y volver a la casa a las once de la noche. Pero con los años y la experiencia, se va economizando tiempo y lo uso para compartir con la gente querida”, señala. Es de River y el fútbol es una pasión que comparte con sus amigos en una cancha detrás de la pelota y también por televisión

El origen

“Mis primeras entradas en política fueron a través de la Juventud del Partido Justicialista. Ocupé el cargo de secretario de Gobierno teniendo 28 años de edad y después fui electo concejal. Luego, seguimos trabajando y cuando ganó de nuevo el Justicialismo en Valle Fértil vuelvo a ser secretario de Gobierno. Desde hace cuatro años asumí como concejal nuevamente y soy el presidente del Concejo Deliberante”, precisa el jefe comunal electo.

Curiosamente, toda la familia del intendente electo era radical y el primer presidente de la Juventud Peronista en el Valle, durante la democracia, fue Ortiz. En el año 1999 fue candidato a intendente en uno de los sublemas del Partido Justicialista, pero no ganó. “Llegar a ser candidato a intendente del departamento es lo máximo y cuando uno pierde la elección es como que empieza de nuevo, desde abajo, y lleva tiempo recuperarse. Pero hay que hacerlo con trabajo incansable todos los días”, menciona.

El elegido

Omar Ortíz considera que fue elegido por los vallistos, para decidir sobre los destinos del departamento, porque su premisa siempre fue abrir las puertas de la oficina, atender a la gente y escucharla. “Por ejemplo, la gente de las Sierras tarda 7 horas a caballo en bajar a Astica, deben tomar un colectivo y si no lo atendemos se vuelve con las manos vacías. El vecino evaluó que era atendido donde sea y se le brindaba respuesta. La experiencia hizo que charlando con la gente supiéramos qué se podía ir haciendo o al menos intentarlo.  Mi desafío es que el Valle siga creciendo y demostrarle a la gente que si se pueden hacer las cosas”, concluye.

 

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