En San Juan, 3 de cada 10 niños tienen obesidad o sobrepeso

13 de noviembre 2015

Las estadísticas se desprenden de un estudio exhaustivo que hizo el Ministerio de Salud Pública durante tres años. La desinformación de los papás, es uno de los grandes enemigos para luchar contra una enfermedad que puede desencadenar múltiples patologías. La detección a tiempo es clave.

Desde hace tres años en la Provincia funciona el programa IDASI (Identificación, Abordaje y Seguimiento Integral de la población de niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad). El programa nació debido a las cifras elevadas de niños y adolescentes que sufren sobrepeso. El 33,84% de la población infantil de San Juan tiene sobrepeso u obesidad, el 16,85% corresponde al sobrepeso y el 17,19% a obesidad, es decir que cada 10 pequeños hay 3 que pesan más de lo debido.

El objetivo del programa es capacitar al personal profesional y no profesional de los centros de salud para que estos puedan derivar al niño a especialistas que aborden la enfermedad de una manera integral. Cintia Garramuño, nutricionista del programa IDASI, hizo referencia a las causas de la enfermedad y destacó que la desinformación de los adultos es un grave problema al que se enfrentan. “Las madres y padres no saben diferenciar entre hambre y ansiedad de los pequeños, tampoco son consientes de que darles dinero para la escuela hace que los niños consuman golosinas y que lo mejor es darles una fruta, gelatina, yogures» señaló.

La profesional destacó la importancia de consultar a profesionales ante este tipo de casos. Agregó que es imprescindible que el responsable del niño que tiene sobrepeso lo lleve a un nutricionista. “Mientras más a tiempo se tome la enfermedad, será menos costoso para el menor el tratamiento”, señaló la especialista.

El programa de Salud Pública consta de 3 etapas: en la primera, se hace un diagnostico indagando sobre los hábitos y las conductas alimentarias, antecedentes familiares y actividad física que realiza el niño. También, se le hace un examen físico y de laboratorio, y se los deriva a un nutricionista, a un psicólogo y a un asistente social. En la segunda etapa, nuevamente se hacen los exámenes de laboratorio y si el resultado es normal siguen las pautas de alimentación, actividad física y atención interdisciplinario. Si los valores están alterados, se refuerzan las pautas de alimentación y se fortalece el trabajo interdisciplinario. Pasado un tiempo, se repiten los análisis de laboratorio. A la tercera etapa solo se llega si hay complicaciones de morbilidad y se lo deriva a un especialista endocrinólogo infantil.

 

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