El CADIM presentó una critica nota en la Universidad mendocina

6 de octubre 2015

Lo hizo su secretario, Mario Capello, en respuesta al informe difundido que indica que el vertido de la mina de Veladero contaminó los cauces produciendo metales pesados peligrosos para cualquier tipo de vida en la zona.

Recientemente, se conoció que la  UNCuyo elaboró un estudio indicando que el vertido de la mina de Veladero en San Juan contaminó los cauces produciendo metales pesados peligrosos para cualquier tipo de vida en la zona como arsénico, aluminio, manganeso, boro, cloruros y sulfatos. Lo hizo el Laboratorio Análisis Instrumental, perteneciente a la Facultad de Ingeniería, a cargo de María Esther Barbeito. Mario Capello, secretario del Colegio Argentino de Ingenieros de Minas, difundió la nota que presentó por mesa de entradas del rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo en Mendoza «como respuesta al panfleto distribuido por esa casa de estudios, y referido a las aguas de la cuenca del río Jáchal» y se titula «¿Otra Vez la UNCuyo?».

El texto de la nota

Desde 1943 que los sanjuaninos tenemos evidencias científicas sobre los distintos elementos minerales que se encuentran en las aguas del Río Jáchal, fue la expedición realizada a lomo de mula por más de 600 kilómetros que recorrieron toda la cuenca, y fuera presidida por el ingeniero Luis Palmero y los Doctores en Geología Hugo Rovira y Luis Tomagelli. Desde Angualasto a los
límites cordilleranos de la provincia de Catamarca en los orígenes de los ríos tributarios del Blanco, río que en su confluencia con el La Palca, configuran el río Jáchal.

Tres años luego el gobierno de San Juan encomendó al director de hidráulica Ingeniero Enrique Zuleta a completar los estudios, y junto a otra nutrida comitiva de técnicos, científicos y baqueanos, corroboró resultados y amplió estudios (análisis de aguas y caudales) hacia el interior del río Valle del Cura, el río La Palca y el confirmó que el mayor problema por el cual la inmensa mayoría de los cultivos se malogran en el valle jachallero, es por la enorme salinidad y elementos nocivos para la agricultura que contienen las aguas del río Salado en Catamarca, que con su importante aporte en Cloruro de Sodio y Boro llegan hasta Jáchal. Valores incompatibles con cultivos de vid y muchos otros, ya que superaban con creces los parámetros admitidos por las plantaciones.

El Doctor Hugo Bosque recopiló estos estudios, llamaba a ejercer el sentido común y reclamaba una definitiva solución respecto a las aguas del río “Podrido” (así le denominaban al río Salado), y para evitar su negativo aporte. Hacer un dique de contención en Pucha Pucha fue lo que propuso el ingeniero Augusto Tapia, jefe de aquella expedición técnica científica en 1946. También el magnesio y el aluminio tenían y tienen valores superiores a lo tolerable, aunque la dilución producida por el aporte de distintas cuencas, hacen que sus registros sean normales a la altura de Malimán y Angualasto, las primeras poblaciones importantes aguas arriba del río Jáchal.

Otra vez la UNCuyo, otra vez la misma química diciendo majaderías. Acaba de aparecer en los medios de comunicación un panfleto atribuido a esta Universidad de Mendoza, en las cuales se afirma que los altos valores de metales que contienen las aguas de los ríos de la Cuenca del Jáchal, se deben al derrame de cianuro, pues fueron liberados por este. Los alquimistas de la Edad Media estarían envidiosos de los profesionales de esa casa de estudios, lo que no pudieron ellos, hacer que el plomo y otros metales “groseros” transmuten en oro, lo acaban de conseguir con este fulminante estudio de un día sobre el río Jáchal. El Carbono combinado con Nitrógeno [CN]- (esto es el anión cianuro), produce oro, aluminio, manganeso y otros metales en cantidades fabulosas según acaban de afirmar, superando centurias de esfuerzos de sus antecesores Medievales.

En nombre de esta misma Universidad, esta misma profesional que el reciente comunicado indica como perita, afirmó a finales del año 2010, ante una comisión legislativa que intentaba entender aspectos técnicos de la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto San Jorge, el peligro sobre la enorme cantidad de disulfuro de carbono que se formaría en el dique de colas, confundiendo la presencia en el mismo de colector con aglomerante. No fue la única falsedad que contenía dicho informe. Desde el Colegio Argentino de Ingenieros de Minas hicimos un documento apelando a la Verdad científica el que fue firmado por profesionales matriculados; al pedirles a los Diputados mendocinos que nos mostraran el informe de la UNCuyo, de los 5 profesionales que aparecían como autores ninguno lo firmó. También entonces como ahora, el escrito fue un panfleto que habla de la ética de sus autores.

El conocimiento científico reclama dejar de lado ideologías y pensamientos tóxicos, someterse a sus métodos, a la necesaria verdad de las premisas para concluir definiciones ciertas. El daño que una Universidad hace al alejarse en las ciencias exactas de este conocimiento no es mensurable. Pequeños grupos de Jáchal, en Mendoza y de todo el país, estrechamente relacionados, con la pretensión auto-adjudicada de custodios del medio ambiente, se unen para entregar Soberanía Nacional. Engañan a sabiendas, emplean eslóganes que buscan asustar, utilizan verdades a medias, y se muestran incapaces de formular una oración no falaz que avale su pretensión.

Tendremos que hacernos cargo cada uno en la responsabilidad que nos quepa. Usamos de chivo expiatorio el derrame de una solución con sal cianuro de sodio (un accidente que debió evitarse), y que como está probado: “no produjo incidente alguno en la salud de los 2.000 trabajadores de la mina, ni en la flora, ni en la fauna a lo largo y ancho de toda la cuenca del río Jáchal”. La pérdida del sentido común de muchos que intentaron mostrar “sangre” donde no la hubo, pueden encontrar en este otro informe de la UNCuyo, una especie de justificación a tanto contrasentido. Aldous Hukley enseñaba que “la realidad no se puede ignorar, excepto que se pague un precio; y cuanto más persista la ignorancia, tanto más caro y terrible se vuelve el precio que se debe pagar”. Pienso que el terrible precio que estamos pagando no es otro que el de la miseria, que algunos sin urgencias se sienten con derechos a decretar contra miles de compatriotas,
prohibiendo el ejercicio de una industria noble, que genera sustentabilidad y lícita.

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